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  • Article publicat al diari Sport (5 d'agost de 2017) Versió en pdf

    PARA SER CONDUCTOR DE PRIMERA: ACELERA, ACELERA

    Seguro que muchos de ustedes lo cantaron en el autocar, más de una vez, yendo de excursión con sus amigos del cole.

    Benzema y James también, pero fueron interrumpidos por la policía en la M-30 cuando estaban poniendo en práctica este estribillo; pero eso es harina de otro costal.

    El GP de Hungría de F1 nos dejó muy claro que en esa categoría, digan lo que digan las escuderías, hay pilotos número 1; que siempre hay quien tiene la prioridad sobre el otro en cada equipo, vaya. Lo vimos con el papel de lacayos desempeñado en Budapest por Bottas al servicio de Hamilton, o con todo un campeón mundial como Raikkonen haciéndole un combo entre mayordomo, guardaespaldas y mamporrero a Vettel. ¡Cómo no van a quererles a su servicio Lewis o Seb! ¡Cómo iban a abrirle la puerta a una mosca cojonera de la dimensión de Alonso!

    La maniobra de Hamilton cediéndole el podio a Valtteri sobre la misma línea de meta ha descolocado a algunos, por lo inusual. Hay quien le llama tonto por la trascendencia de la gentileza en forma de esos tres puntos imprescindibles que pudieran llegar a ser cruciales. Pues a mi, llámenme iluso, naif, pureta o simplemente tontolaba, me gustó. Tal vez porque soy un romántico y recuerdo que este deporte empezó con nobles y gentlemen al volante; conceptos que, a algunos, entiendo que les suene a selenita.



    Cal Crutchlow

    ¡Qué diferencia con las motos! O no. Valentino Rossi considera ahora que Yamaha debería disponer de la información de un tercer piloto, con una moto idéntica a la suya y a la de Viñales, pero en otro equipo. Como hace Honda con Crutchlow (ganador el año pasado en Brno) en LCR, o Ducati con Petrucci en el equipo Pramac.

    Dicen que el mejor desprecio es no hacer aprecio. Y Vale, que no da nunca puntada sin hilo, nunca (ni cuando cuestiona la seguridad de Montmeló), con esas declaraciones se convierte por enésima vez en ese submarino que tanto le gusta. Su carga explosiva no es un torpedo, como sería lo propio de esta embarcación, sino una bomba de racimo. Se quita de encima la responsabilidad de la (mala) puesta a punto de su moto este año, pone en cuestión la capacidad de desarrollo de Maverick y, de paso, les resta todo ese mismo mérito a los líderes de las dos marcas que le amenazan más seriamente.

    Licencias que uno se puede permitir cuando llega por vigésimo segundo año consecutivo a una pista como Brno, donde ha ganado siete veces (cinco en la clase reina, y ha subido en ¡once ocasiones¡ al podio en diecisiete participaciones en la misma). Muy jefe.

    Article publicat al diari Sport (30 de juny de 2017) Versió en pdf

    UNA TEMPORADA QUE NADA A CONTRACORRIENTE

    Se queja de su moto como nunca. Hay quien dice que esta es la peor Honda de los últimos tiempos. Pero cuando hablamos de esta marca, el adjetivo “malo” casi resulta irreal. Marc Márquez llega donde ha ganado los siete últimos años, siempre desde la pole. Si vuelve a hacerlo, pocos darán crédito a sus quejas. Empezando por los testarudos japoneses. Pero cualquiera renuncia a una victoria en un campeonato tan competido, aún a costa de perder opciones a seguir reivindicando con autoridad mejoras en una moto que ahora aparenta ser más terrenal que nunca.

    Sachsenring es un torbellino. Quienes han sobrevivido a la experiencia de ser engullidos por un remolino siempre cuentan que no hay que intentar luchar contra él. Que lo mejor es dejarse absorber hasta el fondo, no querer competir contra el agua, porque luego la propia fuerza de succión invierte su sentido y te acaba expulsando hacia la superficie.



    Maverick Viñales

    La temporada está siendo una especie de rafting para sus protagonistas, que intentan mantenerse a flote pese a la corriente y los escollos que se van encontrando en su descenso salvaje. Ahora cae uno al agua, ahora lo hace otro, aquel se aferra a la balsa…

    El empuje del caudal sitúa a Dovizioso en la proa. Veremos por cuanto tiempo. La entrada de Lorenzo en Ducati ha espoleado a Andrea, y le ha hecho mejor piloto que nunca. Sin duda, mantenerle en el equipo –pese a las dudas que hubo entre él y Iannone– le ha convertido en el mejor fichaje que podían hacer.

    Viñales salió como una bala cuando abrieron las compuertas de la presa, pero a medida que avanza en el curso del río ha perdido una fuerza, chapuzones incluidos, que debe recuperar.

    Pero quien manda, quien sigue llevando el rumbo, no es otro que Rossi. El circuito sajón no estaría entre sus favoritos; los resultados lo acreditan. El golpe de timón que dio en Assen fue antológico. Su décimo título le obsesiona y va a por él, sabiendo que en circuitos como el de este fin de semana –a diferencia de lo que hizo en Holanda– no tiene porque poner en riesgo su embarcación.

    Article publicat al diari Sport (23 de juny de 2017) Versió en pdf

    EL JEFE DE PISTA DEBE MANDAR MÁS QUE EL DOMADOR

    El poder que Dorna ha otorgado a los pilotos es enorme. Lo vimos en el GP de Catalunya donde la forma de presionar a la organización con las modificaciones exigidas en el Circuit rozaron la extorsión.

    Su nueva víctima se llama Michelin. En Assen, como ya ha sucedido en algunas otras pistas, vuelven a traer los neumáticos simétricos tras el brutal linchamiento mediático al que las estrellas del certamen han sometido al fabricante francés.

    Probablemente su petición esté justificada, pero el trabajo de tantos años por parte de Michelin, su fidelidad a un escaparate que es un arma de doble filo, y una larga trayectoria profesional en la que seguro que los éxitos pesan más que los fracasos merecía una actitud más dialogante antes de prender la mecha con tanto fervor.

    Hace años, un grupo de pilotos encabezado por Kenny Roberts quiso poner en marcha un mundial paralelo, que iba a llamarse World Series. La idea no cuajó. Menos mal, porqué el motociclismo no puede estar nunca gobernado por pistoleros.

    Las condiciones del campeonato de aquel tiempo no tienen nada que ver con las actuales, ni aquella FIM precaria y obsoleta se parece en nada al rigor y dedicación con el que el gobierna Dorna en la actualidad.



    Kenny Roberts

    Pero es obvio que soplan aires de cambio. Que toda una marca como Honda –ni más ni menos– vaya a ser sustituida por Triumph como suministradora de los motores de Moto2 es otro indicador de que algo se mueve.

    Está claro que tiene que ser Dorna quien marque el ritmo del futuro. Su voluntad de dar juego a las motos eléctricas –guste, o no- es otra muestra más de que la dirección del campeonato no está anclada en el inmovilismo, es moderna y piensa en grande.

    Los gestores del certamen han dado muestras de una gran flexibilidad cuando ha sido necesaria. Assen es un ejemplo. Se pasó la carrera del histórico sábado a los domingos, y esta vez se ha modificado el horario para no coincidir con la F1. Pero regalar tanto poder a los pilotos comporta un cierto riesgo y puede llevar a un terreno pantanoso.

    Article publicat al diari Sport (9 de juny de 2017) Versió en pdf

    JORGE LORENZO, LA SOLEDAD ACOMPAÑADA

    La moto que dejó, la Yamaha, lidera el campeonato en manos de Viñales.

    La moto que pilota este 2017, la Ducati, es segunda del certamen con su compañero de equipo Andrea Dovizioso al manillar.

    Jorge Lorenzo tiene un problema. Importante. No se adapta a la Ducati; como no lo hicieron en su momento otros, dado el singular comportamiento de la moto de Borgo Panigale.

    Pero no le contrataron para que fuera séptimo del campeonato, a 59 puntos del líder después de solo seis carreras, pese al esperanzador podio de Jerez.

    Que ganara Dovi en Mugello escuece, pero podría tener un pase por aquello del factor campo y las características del circuito de la Toscana (idénticas para todos). Pero que Petrucci y Bautista también quedaran por delante es grave. Y humillante.

    Que alguien de su categoría indiscutible esté sufriendo como resulta evidente demuestra que el problema no debe ser de fácil solución.

    Ojo con él. Hay que abordarlo a fondo y, probablemente, con mucha mayor dedicación de la que se transmite. Y digo transmite porque Jorge vuelve a destilar esa opacidad que le caracteriza en los períodos en los que las cosas no funcionan. Ya lo hemos vivido otras veces.



    El podio de Mugello con Dovizioso de vencedor

    El año pasado era la lluvia, o el neumático delantero. Ahora el paso por curva. Cuidado. La historia está llena de casos de pilotos que se desvanecieron al no adaptarse a un cambio de moto tan radical como el que ahora vive el mallorquín.

    Cuando firmó por Ducati ya sabía lo que le esperaba. Por eso le pagaron lo que le pagaron. Ahora las quejas sólo pueden ahogarse con trabajo y más trabajo. Lorenzo tiene capacidad para revertir la situación. Si decide centrarse, claro, y olvidarse del trasiego Lugano-Andorra-la luna que lleva últimamente. Tonterías como lo del avión privado y la limousine de Jerez sobran, como sobró en su momento el video de su casa del Maresme. No puede repetir según qué errores. Que ya tenemos 30 años. Y cinco campeonatos del mundo, tantos como victorias en Montmeló. Capacidad y tiempo aún juegan a su favor.

    Article publicat al diari Sport (2 de juny de 2017) Versió en pdf

    MUGELLO NO SERÁ UN PASEO POR LA TOSCANA

    El domingo fue un glorioso “Memorial Day” en Estados Unidos. Mientras Takuma Sato ganaba en las 500 Millas de Indianápolis, Bryan Smith se imponía en otro óvalo mucho más pequeño, el de la milla de Springfield, una de las pruebas de dirt-track con mayor prestigio en aquel país.

    “Flyin” , que es el apodo del piloto oficial de Indian, es un especialista en esta distancia. El de Michigan es un buen amigo de la familia Haydn, y quiso celebrar su victoria dando la vuelta de honor al revés del circuito –como es tradicional allí– en homenaje al desaparecido Nicky. Una manera emotiva de recordar al gran héroe americano en un día tan significativo.

    En Mugello deberían hacer lo mismo. El domingo, en Donington Park, el tributo que los participantes del mundial de Superbikes rindieron a “The Kentucky Kid” puso la piel de gallina… Y en la pista de la Toscana la emoción no debería ser menor.

    El GP de Italia será una carrera vital. Cualquier caída puede tener una enorme trascendencia, porque a la semana siguiente –sin descanso– nos espera el Circuit de Catalunya, con su trazado remodelado.



    Takuma Sato celebrando su triunfo en las 500 Millas de Indianápolis

    Por primera vez desde 1981, ninguno de los ocho primeros clasificados del campeonato ha conseguido puntuar en las cinco carreras disputadas. Este año no tendremos ocho ganadores distintos en las primeras citas como en 2016, pero el campeonato no está siendo menos interesante.

    El mundial llega a casa de Rossi, pero también al territorio Lorenzo por excelencia, mal que les pese a los aficionados locales.

    El estado de Valentino es una incógnita. La importancia real de su caída practicando motocross la semana pasada sólo la saben él y su entorno. Pero han trascendido demasiadas señales como para pensar que el accidente quedó en una anécdota. Ya lo veremos, pero Rossi necesita marcar territorio con Viñales si no quiere que se le escape.

    Desde que debutara en MotoGP con una caída en 2008 (el día de la última de las siete victorias de Vale aquí), Lorenzo sólo ha combinado primeros (5) y segundos (3) puestos en Mugello. Sus largas rectas ayudan a la Ducati.

    Pero ya veremos esta vez. Maverick y Pedrosa van disparados, y Márquez no puede fallar de nuevo.

  • Article publicat al diari Sport (29 de juliol de 2017) Versió en pdf

    LA FIA DICE QUE EL HALO “SE QUEDA”… CON TODOS

    Durante la Segunda Guerra Mundial, Budapest estuvo sitiada casi dos meses en un asedio en el que murieron cerca de 40.000 personas. Las tropas alemanas volaron los famosos puentes de la capital magyar, que cruzan el Danubio por diversos lugares.

    Este domingo, Lewis Hamilton se dispone a asestar un golpe de mano al liderato del campeonato que, de momento, ostenta Vettel con tan solo un punto de diferencia.

    El británico es quien ha ganado más veces en el Hungaroring, cinco, por una solitaria victoria del alemán. Sin embargo, las características de esta pista podrían ser más favorables al Ferrari que al Mercedes, sobretodo si se dan las condiciones de calor extremo que se esperan, más amables con el trato que el coche de Maranello dispensa a los neumáticos. Hamilton sabe que, si quiere marcharse de vacaciones como líder, tiene que noquear a su rival en esta nueva edición de la Batalla de Budapest, y que Bottas le ayude en el empeño. Salir por ¡sexta vez! desde la pole aquí (lo que le situaría a una del record de siete que tiene Schumacher en esta pista), y hacerse ancho desde la salida en un trazado donde es difícil adelantar parece la estrategia más decisiva.



    Lewis Hamilton celebrando la victoria en Hungaroring el año pasado

    Hasta ahora, todo indicaba que la FIA y Liberty Media estaban unidos por unos sólidos puentes. Pero la decisión de la institución encabezada por Jean Todt de introducir el halo obligatoriamente a partir del próximo año, puede ser la rotura de esos nexos de unión que parecían tan fuertes. La empresa de Chase Carey está con los equipos, y nueve de los diez están en contra de la llegada de este elemento que, según los más puristas, transgrede la esencia de las carreras de monoplazas, aunque sea positivo para la seguridad.

    Sorprende, y mucho, que hasta el momento Ross Brawn no se haya pronunciado al respecto, cuando la suya parece la opinión más cualificada del “lado contrario” al federativo. La batalla ha comenzado, y no sólo en las pistas, sino donde se usan las armas más sucias. La plaza de la Concordia, en París, -sede de la FIA- no hace honor a su nombre.

    Article publicat al diari Sport (14 de juliol de 2017) Versió en pdf

    NUNCA HAY LÁGRIMAS EN LA F1, EXCEPTO LAS DE MASSA

    Si no fuera por esa costumbre de hacer beber de su zapato a la gente, sería el yerno ideal con el que soñar. Y, sobre todo, el piloto que anhelan todos los equipos. Es rápido en cualquier circunstancia, combativo, fiable, con una imagen impecable, y un dominio de la situación –sin caer en la impostura– que es el sueño de cualquier técnico en marketing.

    Es el piloto que ha sumado más puntos en las últimas carreras, y si bien su compañero de equipo le ha eclipsado en la mayoría de las tandas de clasificación, Daniel Ricciardo suma más puntos que Max Verstappen, que ha abandonado en cinco de las siete últimas pruebas.

    Su único hándicap es que en la F1 no conoce otro universo que no sea el de Red Bull, pero al holandés le sucede lo mismo.

    Se habla de una hipotética retirada de Hamilton; se especula con un cambio de aires de Vettel; no faltan quienes quieren colocar a Alonso en el lugar de Bottas o de Raikkonen. Y hay quien da por hecho que, esta vez sí, los de la bebida que te da alas no podrán cortárselas a Verstappen cuando este intente, otra vez, volar hacia Ferrari.



    Max Verstappen y Daniel Ricciardo

    Que Sainz se vea retenido con ellos en 2018 es para algunos una maldición. Pero, teniendo en cuenta las opciones que pueda tener para el año próximo –las reales, obviamente, y no la “ciencia ficción” que han hecho algunos–, si el holandés o el australiano se fueran, lo que ahora parece un castigo se convertiría automáticamente en una bendición. ¿O acaso no consideran mejor subirse a un Red Bull que a un McLaren renqueante o un dudoso Renault?

    Max y Daniel son los que, de verdad, tienen la clave de la próxima temporada.

    En esta época solemos ver la clásica imagen del futbolista que cuelga las botas o que deja el equipo de su vida. Con lágrimas en los ojos, difícilmente la emoción les permite acabar su discurso de despedida. En la F1, ¿se dan cuenta de que nunca llora nadie (excepto Massa en su despedida anual) cuando cambia de escudería?

    Aquí no se trata de quien quiere (o necesita) cambiar de aires, sino de quien realmente puede.

    Article publicat al diari Sport (7 de juliol de 2017) Versió en pdf

    LO SIENTO MUCHO, NO VOLVERÁ A SUCEDER 2.0

    “A jugarme la vida cada vez que me subo a un monoplaza”. La frase la ha colgado esta semana Fernando Alonso en twitter. Toda una declaración de principios y, sobretodo, la constatación de que el suyo es un oficio peligroso. Muy peligroso.

    Pero una cosa es el riesgo inherente a las carreras –que conocemos y aceptamos–, y la otra el que se añade de forma absurda, gratuita. Como el que aportó Sebastian Vettel en Bakú, y del que –de nuevo– se ha salido de rositas.

    Nos encanta que los pilotos luchen al límite, como antaño. Pero quien quiera ver a los novios de la muerte: que se apunte a la legión, vaya a los toros, o se ponga “Rollerball” o una de gladiadores en su casa.

    Jugar con la vida, la propia y la de los demás, es de idiota. Y la estupidez no debería salir gratis. La FIA debería tomar nota de lo del Tour con lo de Sagan a Cavendish, salvando las distancias (y las velocidades), polémica incluida.



    Vettel y Hamilton protagonizaron un incidente en el GP de Bakú

    Con su timorata decisión, la tentación de cometer una locura en pista es demasiado grande. Total, luego con pedir perdón, el marcador volverá a ponerse a cero, pensarán algunos pilotos viendo lo que ha pasado con el de Ferrari. Se ha sentado un precedente.

    Hubiera sido interesante ver la reacción de Hamilton al enterarse de la benevolencia de los acólitos de Todt con Vettel. ¡Menudo regalo de cumpleaños le hicieron!

    El oficio de árbitro nunca es fácil en ningún deporte. Fíjense que, aún con la ayuda del video, a veces los fallos de apreciación son clamorosos (de nuevo me refiero a lo de Sagan). Y es que de poco vale el “ojo del halcón” si el que lo va a valorar luego tiene conjuntivitis. O mixomatosis.

    Porque lo de este lunes fue de cabezones. Que ni tras dos semanas de estudios y reflexiones se imponga el sentido común es para analizarlo.

    Liberty Media quiere más espectáculo. Bien. Pues, si se atreven, que ofrezcan en streaming el “calentito” brieffing de pilotos que se espera este fin de semana en Austria. Eso sí es de valientes, y no liarse a trompazos con el coche o replicar con un pendenciero “te espero en la calle”.

    Article publicat al diari Sport (24 de juny de 2017) Versió en pdf

    MCLAREN Y HONDA YA DUERMEN EN CAMAS SEPARADAS

    Este fin de semana debían recibir la esperada actualización del motor. La que no llegó en Canadá. En Bakú, parecido al Gilles Villeneuve, la van a necesitar, y más con una recta tan larga.

    McLaren sufrirá, con un Alonso saliendo último tras la rotura en la carrera anterior. Pero esto ha dejado de ser novedad.

    La situación no es la mejor para ninguna de las dos partes. La cuenta atrás para los anuncios del futuro de los implicados va a tal velocidad que tal vez lleguen antes de septiembre.

    El divorcio entre McLaren y Honda es evidente, incluso teniendo en cuenta los acuerdos económicos que les vinculan y que, para los de Woking, resultan cruciales.

    Si bien es cierto que hoy en día adaptar un motor u otro a un chasis ya no es tan complicado como antaño, lo determinante es que esta unidad de potencia exista. Y, a día de hoy, ninguna de las alternativas con las que se ha especulado (Alfa Romeo o Porsche) tienen base real, y apenas habría tiempo para tener un motor a punto para el próximo año, a riesgo de otro calvario como el de los tres últimos años.



    El divorcio entre McLaren y Honda es evidente

    McLaren parece condenada a entenderse con Honda, a no ser que alguno de sus pudientes accionistas ponga un cheque en blanco sobre la mesa para cubrir la ausencia de los japoneses… o el contrato de Alonso, que difícilmente estará dispuesto a nuevas aventuras.

    La alternativa Mercedes tampoco es garantía de éxito, porque tan solo situaría a McLaren al mismo nivel de los otros clientes de la marca de la estrella, con pocas opciones de plantar cara al coche “madre”… en el supuesto que este continúe.

    Las 500 Millas del 2018 volverán a coincidir con Mónaco, y un segundo “permiso” para Fernando parece complicado. Otra cosa es Le Mans, y a día de hoy son diversas las evidencias que le sitúan en las próximas 24 Horas, probablemente con Porsche… si es que los alemanes deciden seguir.

    Sea como sea, en 2018 cada vez parece más difícil ver a Alonso en la F1. Pero, teniendo en cuenta su querencia por los USA: ¿por qué no combinar la IndyCar con Le Mans?

    Article publicat al diari Sport (10 de juny de 2017) Versió en pdf

    VUELTA A LA NORMALIDAD

    Robert Kubica volvió a pilotar un F1, seis años después. Y, paradojas, lo hizo en la misma semana del GP de Canadá, la carrera del accidente más espectacular de su carrera deportiva, y que menos secuelas le significó comparado con el que tuvo en el rally que cercenó su trayectoria cruelmente.

    Con la disputa de esta carrera, la F1 vuelve a “la normalidad”. El revuelo que suscitó la participación de Alonso en Indianápolis puso el paddock patas arriba, y eclipsó notablemente un GP de Mónaco que pasará a la posteridad con más pena que gloria; acaso sólo por el dudoso honor de ser una de las ediciones menos seguidas y más aburridas de la historia.

    Pero Montreal es diferente. El Gilles Villeneuve nunca decepciona. Este sí es un circuito de verdad. Rápido, selectivo, e impresionante. Con sus muros acechantes, y con un trazado que siempre pone al límite los frenos.

    Tras haber conseguido en el principado el doblete número 90 de su historia, Ferrari llega a un escenario donde la pasión por la Scudería es casi una religión, motivada en gran parte por el culto al legendario piloto canadiense que da nombre al circuito.



    Robert Kubica volvió a pilotar un F1

    Con 25 puntos –una carrera de margen– sobre Hamilton, Vettel sabe que esta cita es muy importante, y que puede marcar el despegue imparable en sus aspiraciones a ganar un quinto título mundial, el primero vestido de rojo.

    Hacía 21 carreras que no teníamos un podio sin Mercedes. Pero las cosas pintan distintas. Lewis busca su tercera victoria consecutiva aquí, la sexta en Montreal, a solo una de igualar la marca de Schumacher.

    El año pasado perdió el título a final de temporada, y esta podría haberlo hecho en la fase inicial. Aún tiene tiempo de enmendarlo, pero la hoja de ruta pasa por triunfar este fin de semana y no conceder mayor respiro a Seb.

    El título sólo es cosa de los dos únicos hombres que han puntuado este año en todas las carreras. Y, por si no quedaba claro, ni Renault ni Honda tendrán para la ocasión las esperadas mejoras en unos motores que tanto las necesitan.

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