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  • Article publicat al diari Sport (24 d'agost de 2019) Versió en pdf

    EL PADRE DE NEYMAR TAMBIÉN MAREA EN MOTOGP

    Lorenzo reaparece este fin de semana tras un serial distinto al final de Zarco en KTM.

    Felizmente con el GP de este fin de semana Jorge Lorenzo vuelve a la acción. Y aunque no lo está teniendo nada fácil, es de esperar que en plena forma tras haber vivido casi en directo a través de Instagram su proceso de recuperación.

    Sus cuitas entorno al contrato que le vincula con Honda, las aproximaciones que hubo con Ducati –dicen que desde la marca italiana– han sido, más que una serpiente de verano, una culebra de las gordas; o sea, un culebrón.

    Tengo la sensación que alguien ha manipulado excesivamente a quienes podían dar resonancia a una historia que he escuchado con filtros y sordina por lo desafinada que sonaba.

    Lorenzo es un grandísimo piloto, y buena gente, mucho mejor de lo que a veces transmite esa imagen de “bad boy” que cultiva afanosamente.

    A alguien con su palmarés hay que tenerle siempre un gran respeto, pero contrasta bastante el mercadeo que han intentado con su futuro con la forma con que Johann Zarco ha zanjado su vinculación con KTM. El francés siempre fue un piloto particular, sobretodo en la forma de llevar sus asuntos más allá del asfalto. Ni cuando ha buscado asesoramiento externo lo ha hecho de forma convencional. Su relación con Jean Michel Bayle –que también fue alguien muy especial como piloto, tanto en el moto-cross como en la velocidad– lo corrobora. El francés podía haberse quedado un año más a la sombra de la marca austríaca, libando de la ubre de un contrato estéril. Pero se irá. Optando por un camino complicado y, sobretodo, honesto e independiente, más ahora que prácticamente todas la plazas de la parrilla del 2020 ya están adjudicadas. Una vía que él, y sólo él, ha escogido con esa libertad que supone la ausencia de vividores a su alrededor.



    Lorenzo en su etapa en Ducati

    El deporte en general suele estar lleno de personajes que pululan alrededor de los grandes astros para, teóricamente, hacerles la vida más fácil. Pero la historia está llena –ustedes lo saben– de ejemplos que nos dicen que no siempre es así.

    Si Neymar, sin ir más lejos, no tuviera alguien tan tóxico como su padre distorsionando sus relaciones profesionales, tal vez a día de hoy el brasileño ya estaría luciendo la zamarra blaugrana de nuevo, y el hastío de este estío formaría parte del pasado.

    Podríamos ilustrar este comentario con algunos ejemplos de la influencia paterna en el mundo del motor. Lo que aportan Carlos Sainz Sr. o Julià Màrquez a sus hijos no tiene nada que ver con lo que han hecho, y siguen haciendo, determinados “papá Neymar” en las carreras. Desgraciadamente, esto está demasiado lleno de gurús y de creadores de “métodos” de dudosa eficacia para fabricar campeones. Mejor les hubiera ido si en lugar de “inventar” tanto, o de prodigarse mediáticamente con un afán de protagonismo que no les corresponde, se hubieran dedicado a trabajar y no delegar en el talento de sus hijos el sustento de su futuro. Tal vez así hubieran triunfado en lo que jamás consiguieron: crear una familia estructurada, un concepto que algunos jamás entendieron si no es para asociarlo a la definición mafiosa de la palabra.

    Article publicat al diari Sport (10 d'agost de 2019) Versió en pdf

    MÁRQUEZ PROVOCA PESADILLAS TAMBIÉN EN CASA DE KTM

    Las Ducati han triunfado históricamente en Austria, pero Márquez puede quebrar la racha.

    Para Pol Espargaró y Johann Zarco este es un Gran Premio diferente. También es distinto para los pilotos del equipo Tech3, o para los del Team Ajo. Y es que corren “en casa”. En casa de KTM, claro. En uno de los circuitos con la media de velocidad más alta de todo el campeonato.

    Debe ser difícil tener que debatirse en este escenario sabiendo que no tienes nada que hacer ante tus rivales. Algo así como lo que le pasa a Ferrari en Monza, que no gana allí desde 2010. Y con Fernando Alonso, vaya por Dios.

    Desde que el mundial de motociclismo se disputa en el Red Bull Ring, solo Ducati ha sido capaz de ganar aquí: Iannone en 2016, Dovizioso en 2017 y Lorenzo el año pasado.

    Para Stefan Pierer, el presidente de KTM, que únicamente los de Borgo Panigale hayan sido capaces de regar en su jardín particular debe resultar menos doloroso que si esta estadística fuera como la de Austin, donde sólo gana Màrquez. Su odio hacia Honda, contrastado con múltiples declaraciones a lo largo de los años, es de tal magnitud que probablemente no soportaría una hegemonía a domicilio de los del ala dorada.

    Afortunadamente para él la Honda corre menos que la Ducati, y esto en este circuito, donde se frena poco y hay rectas bastante considerables, tiene una gran trascendencia. Aunque la velocidad punta de la japonesa ya no es tan inferior a la de la italiana, como era hasta este año.

    Antes, cuando íbamos a Salzburgring –el anterior escenario del GP de Austria, que dejó de acoger Grandes Premios en 1994– solíamos llamar a aquella pista “el túnel de acero”. Era un trazado casi tan aburrido como el actual (para las motos, porque para la F1 es excelente), aunque mucho más peligroso. Allí se corría mucho, no había escapatorias, y las dos eternas rectas unidad por dos curvas –era casi un óvalo– transcurrían pegadas al guarda-raíl. Había que ser muy valiente para no arrugarse en aquel lugar.



    Stefan Pierer

    El trazado de Spielberg es el único del campeonato donde aún no ha ganado Màrquez. Esto constituye, sin duda, un verdadero reto para el de Cervera, conocedor de la inferior potencia de su motor, y con las pilas más que cargadas tras haber igualado las 76 victorias de Hailwood en un fin de semana donde destrozó a toda la competencia (lo de la pole del sábado en Brno fue de traca) en un circuito que, en teoría, tampoco le era propicio.

    El catalán es consciente que, si gana aquí, el torpedo que mandará a la línea de flotación de Ducati, y sobre todo de Dovi, puede ser letal.

    El italiano está a 63 puntos de Marc –una locura–, no gana desde Qatar, y sabe que este puede ser su último tren del 2019… a pesar de que aun falten diez carreras para terminar el año. Si no resta puntos al de Repsol aquí: apaga y vámonos.

    No sólo el vigente campeón puede amargarle la existencia. También el privado Jack Miller, que como él lleva una Ducati y llegará con la moral alta después de su podio en Brno.

    Habrá que estar también muy pendientes de lo que puedan hacer las Yamaha. En teoría poco, pero salieron tan satisfechos del test que han hecho esta misma semana en la pista checa, que deberemos observar si la YZR-M1 realmente ha cambiado o sigue siendo ese desespero para quienes la pilotan como ya sabemos.

    Visto lo visto me parece que, pensando en una victoria de Honda en su casa, Stefan Pierer va a tener dificultades para conciliar el sueño esta noche. Y no por el calor, precisamente.

    Article publicat al diari Sport (3 d'agost de 2019) Versió en pdf

    EL EXTRAORDINARIO PODER DE RECUPERACIÓN DE LA MENTE

    El mundial vuelve a la carga en Brno aún sin Jorge Lorenzo, que no reaparecerá hasta Silverstone.

    Se acabó lo que se daba. El Mundial vuelve a la acción este fin de semana tras la pausa de verano, y lo hace sin Jorge Lorenzo. A todos nos hubiera gustado disfrutar con la presencia de Jorge Lorenzo en la pista, pero la trascendencia de su lesión nos lo impide hasta la carrera de Inglaterra, como ya es sabido.

    Este delay se veía a venir, por mucho que la capacidad de levantarse de Jorge esté históricamente demostrada, con reapariciones casi milagrosas incluidas, como probablemente recuerden.

    En el fondo me alegro de la ausencia del mallorquín. Si ningún objetivo deportivo en juego, con la temporada totalmente perdida desde hace tiempo, la prioridad debe ser ahora su recuperación. Si no llega un total restablecimiento físico, difícilmente va a aparecer la imprescindible revitalización psíquica que todos esperamos; y él el primero, lógicamente.

    En el magnífico documental “La cena de los campeones” que podemos ver en la plataforma Dazn, los comensales de la misma opinan sobre la situación del piloto de Honda. Entre los comentarios vertidos, resulta especialmente interesante el de Dani Pedrosa, porque nadie mejor que él puede comprender las dificultades de adaptación de su sustituto a una moto que tantas sensaciones le generó. Buenas y, sobre todo, malas.



    Jorge Lorenzo

    Apunta el de Castellar que Jorge puede hacer el click en cualquier momento, y que entonces los resultados volverán porque su innata velocidad no se ha esfumado. Ojalá.

    Hace pocos días, con ocasión de su enésimo título mundial, esa bestia llamada Toni Bou nos hablaba de sus fórmulas para mantener la motivación después de tanta sobredosis de gloria y de su bulimia de títulos. Pero lo más interesante ha sido la forma cómo el de Piera ha superado la ristra de lesiones del 2018: vértebras, cruzado, costillas… El parte médico del de Montesa el año pasado daba pavor. Y sin embargo, a sus 32 años, este animal no para de destrozar records, de machacar a sus rivales sin humillarlos jamás, y de fomentar ese indudable síndrome de Diógenes que se manifiesta en su sala de trofeos y títulos.

    Lo de Toni Bou es un fenómeno paranormal que debería ser un ejemplo para muchos. Sus lesiones han sido terribles, pero la manera como las ha superado –sin aspavientos, psicólogos, ni gurús de pacotilla– es algo digno de estudio. Que esté rodeado de un entorno ultra-profesional forma parte de esa receta mágica cuyos ingredientes principales no son un secreto como el de la fórmula de la Coca Cola: sólo trabajo y humildad.

    Cuando Bou se proclamó campeón por chiquicienta vez en Francia, sus amigos –perdón: sus compañeros de trabajo, sus cómplices, sus socios; no sus palmeros, pelotas o proxenetas deportivos, como tienen otros– se enfundaron unas camisetas con la inscripción: “Esto no es un milagro. Es una leyenda”.

    Los milagros, en Lourdes. Pero no en Lugano. Y las leyendas se construyen con el día a día, no a base de fogonazos proyectados por tontainas que confunden la influencia con la indolencia, o la comunicación con los influencers.

    Article publicat al diari Sport (7 de juliol de 2019) Versió en pdf

    DON DIABLO SE HA ESCAPADO

    Fabio Quartararo está a punto de obtener su primera victoria en MotoGP.

    El domingo pasado Charles Leclerc estuvo a un paso de ganar en Spielberg su primera carrera de F1. Apenas un par de horas antes, en Assen, a Fabio Quartararo se le escapó también su primera victoria en MotoGP por culpa de los dolores que le aquejaban en su antebrazo tras haberse sometido días antes a una intervención del síndrome compartimental.

    Este fin de semana el francés podría tener una nueva oportunidad, ahora que la Yamaha parece funcionar bastante bien, aunque las características del trazado de Sachsenring no parecen las idóneas para una lesión de la que puede que aún no se haya repuesto totalmente.

    Siempre suelo recordar a las personas que me hablaron por primera vez de algún piloto determinado. Nunca olvidaré cuando Adrián Campos me dijo que Fernando Alonso sería quien jubilara a Michael Schumacher. También tengo muy presente cómo el grandísimo periodista Quim Regás me descubrió a un tal Alex Crivillé desde la terraza sobre los boxes de Calafat. No puedo pasar por alto el día que Dani Amatrían me entregó una cinta de video para que viera cómo se desenvolvía Jorge Lorenzo, un niño de once años con una cresta de punkie, al manillar de una pocketbike por el parking de un supermercado. Joan Moreta fue el primero que me advirtió sobre el potencial de aquel niño tan pequeñito y enjuto que conocí en una entrega de premios del RACC; se llamaba Marc Márquez. Y cómo me cuestioné si aquel nombre que acaba de escuchar por primera vez de los labios de Jordi Viladoms era italiano o francés. El entonces presidente de la federación española de motociclismo me describió con detalle las virtudes de Quartararo y terminó su glosa con un lapidario: “este será el primero que ponga en aprietos a Márquez, más pronto que tarde”.



    Fabio Quartararo

    Con un Rossi mirando hacia la puerta de salida, un Dovizioso que ni está ni se le espera, un Lorenzo esperando a su Godot particular, y un Viñales con demasiados altibajos, forzosamente tenemos que mirar a la generación de los Rins, Mir, Quartararo o Morbidelli para encontrar la “mosca cojonera” que obligue a Márquez a rascarse más de la cuenta.

    De momento, el de Cervera parece inmune a todo y a todos, y su próximo título ya tiene un hueco en las paredes de su casa.

    Pero aunque sus éxitos presentes tienen su mérito y su esfuerzo, no nos equivoquemos, habrá un día, llegará el momento en que alguien podrá en aprietos al de Honda. Es ley de vida.

    Por supuesto que no estoy pensando en la jubilación de Márquez, en cuyo reinado presumo que casi nunca se pone el (Rep)sol. Pero puede que en un determinado momento se vea obligado a compartir la gloria con alguien que, ni que sea por las ventajas que pueda ofrecerle la biología, algún día se sentirá legitimado por el lícito deseo de querer matar al padre. Porque aquí no hay Edipos que valgan. Ya lo vimos con su relación con alguien que pasó de llamarle “Pequeño bastardo” a creerlo de verdad.

    El Diablo Quartararo está a punto para ganar su primera carrera. Y a partir de aquí: quién sabe.

    Article publicat al diari Sport (29 de juny de 2019) Versió en pdf

    LA ENCRUCIJADA DE JORGE LORENZO

    La caída de ayer en Assen puede tener mucha trascendencia a medio plazo.

    Tenía los ojos inyectados de sangre. Estaba tan congestionado que parecía un tomate, uno de esos pequeñitos, de rojo intenso, ideales para untar el pan. Cuando, de repente, aquel aficionado vestido como un escaparate de merchandising con piernas, lleno de rabia, me soltó: “¡dile a tu amiguito Lorenzo que me debe cien pavos!”. Me temí lo peor. Pero afortunadamente optó por cerrar los labios, fruncir el ceño y largarse por donde había venido. Sin más.

    Me quedé pensando que tal vez tenía razón. Comprendí su cabreo y frustración porque él, como usted y como yo, esperaba más –mucho más– de una carrera prevista a veinticuatro vueltas y que a partir de la segunda perdió más valor que un voto en los pactos post-electorales.

    Pero luego llegué a la conclusión de que la criminalización a la que han sometido al mallorquín tras su caída en el Circuit es excesiva. Que los aspavientos de Viñales en el box eran innecesarios, y que las críticas de Dovizioso eran interesadamente desproporcionadas, como ya es habitual en él por otra parte.

    Jorge hizo lo que tenía que hacer: pilotar. Tras una gran salida, al verse tan bien colocado se vino arriba. Estaba obligado a hacerlo y pronto, más yendo calzado con el neumático blando en el eje delantero. Y, precisamente por eso, por las condiciones de esa rueda, se fue al suelo.

    Pero, qué quieren que les diga, prefiero ver a todo un pentacampeón como él luchando por el cuarto puesto, incluso cayéndose en el empeño, que amodorrado en la estéril contienda por el punto de consolación.



    El momento de la caída de Jorge Lorenzo en Assen

    Pero lo de ayer no lo esperábamos. Ni tocaba. Su caída en los primeros entrenamientos libres del GP de Holanda no es sino la confirmación de que Jorge había dicho basta. Que ya terminó la transición. Que ahora sí había que ir a por todas. Y por eso esta lesión es tan inoportuna, pero sobre todo: injusta. Lorenzo no merecía esta lesión.

    El accidente fue pavoroso. Pendientes de la evaluación médica que le hagan en Barcelona, las primeras valoraciones de quienes le atendieron en el circuito ponen los pelos de punta. La caída podía haber tenido consecuencias físicas muy graves, pero la mejor noticia es que, pese a la importancia de su lesión vertebral, Lorenzo está relativamente bien.

    A partir de ahora su recuperación, no sólo la física, puede ser trascendental a medio plazo.

    Ahora que había terminado la recuperación de su lesión en pre-temporada. Ahora que parecía que le iba cogiendo el tranquillo a la moto, la maldición de este circuito en el que tanto daño se ha hecho a lo largo de sus actuaciones aquí, ha vuelto a caer sobre el piloto de Honda como un mazo.

    Lorenzo, y sólo él, puede decidir a partir de ahora si este es el último verano de su vida que pasa enfundado dentro de un mono de cuero, o si por el contrario opta por el uso permanente del bañador y resucita aquellos espíritus de retirada que asomaron el año pasado. Otra vez, sí. Porque esto, ahora, va de Honda… o de nada.

  • Article publicat al diari Sport (25 de novembre de 2017) Versió en pdf

    LA POTENCIA NO EMANA SOLO DEL MOTOR

    Final de curso. Tiempo para hacer balance o, mejor aún, para mirar hacia el futuro y lo que nos traerá.

    La temporada 2017 ha ido de menos a más. No entendí el entusiasmo artificial y sobreactuado con el que algunos acogieron las primeras carreras de la temporada, justificado tal vez por las ansias de novedades que se suponía que iban a traer los nuevos gestores del certamen, y que a mi, personalmente, me parecieron más bien escasas.

    Pero, la verdad es que pese a que las victorias iniciales de Vettel dispararon las expectativas de los ferraristas, el tiempo y Mercedes pusieron a cada cual en su sitio.

    Para mí, lo mejor del año ha sido, sin duda, la capacidad de reacción de Hamilton, con un final de temporada majestuoso rubricado por su cuarto título mundial.

    El último tercio del calendario, con las mejores carreras de la campaña, nos ha confirmado que a Ferrari le cuesta brillar bajo presión. Sus resultados en Interlagos, una vez que el británico ya había consolidado su objetivo de revalidar el título, confirmaron que los de Maranello lucen mejor cuanto menos hay en disputa.



    Los responsables de Liberty Media

    2018 debería ser el año de Liberty Media, alejada ya de la influencia de la sombra de Ecclestone. Ahora ya no valen las excusas, y cabe esperar mucho más que palabras y buenas intenciones. Ya no nos conformamos con números y nombres pintados más grandes en las carrocerías.

    Llega la época de los coches con halo. Del debate profundo sobre los límites presupuestarios. De la definición exacta de la arquitectura de los motores del futuro. De saber si, realmente, marcas como Porsche o Alfa Romeo vuelven de verdad, o si todo es una estrategia de marketing. De confiar en que Renault permita sonreír a los pilotos españoles. De recuperar las audiencias televisivas y de solidificar nuevos formatos, o de dejarse de más especulaciones. Y en la época de los coches híbridos conviene no olvidar, sobretodo, que no hay mejor carburante para la competición que la ilusión, que es lo que claramente hay que resucitar. Sin ella, no hay motor que funcione.

    Article publicat al diari Sport (11 de novembre de 2017) Versió en pdf

    QUÉ LÁSTIMA, PERO ADIÓS

    No solo el turrón El Almendro vuelve a casa por Navidad. También las amenazas de Ferrari y los anuncios de retirada de Felipe Massa son un clásico en estas fechas tan entrañables como cansinas.

    Es un acto reflejo. Al primer spot de la lotería, van los de Maranello y lanzan su desafío secesionista. Esta vez han sido los anuncios de un cambio tecnológico radical en la F1 a partir de 2021 lo que ha hecho resurgir las viejas letanías de Luca Montezzemolo, ahora reeditadas en boca de Sergio Marchionne. Con una diferencia: al señor de las americanas de lujo le hacían más caso que al prestigioso ejecutivo del jersey roído.

    Por conocida, la vieja lamentación de Ferrari ya suena a mantra, y su repercusión es más bien escasa. Incluso inofensiva, bajo el mandato de una Liberty Media mucho más insensible que Bernie Ecclestone ante según qué retos basados en una fuerte carga de nostalgia.

    Igualmente, este fin de semana será el último para Massa con un F1 en Interlagos. O no, ya que el brasileño se ha despedido más veces de este deporte que Ortega Cano de los ruedos.



    Felipe Massa

    Está en su derecho. Sabemos de su marcada tendencia a la emotividad, y más en un escenario como ese (su casa, pero también el lugar que le vio llorar como un niño por no haber sabido defenderse como un piloto), pero estaría bien que esta vez nos ahorrara el espectáculo de la familia esperándole en pleno pit-lane después de haber reventado el coche por enésima vez.

    Sus dos últimas campañas con el Williams no han estado a la altura. Felipe es un deportista entrañable, pero el momento de la despedida hace ya tiempo que llegó. Si creemos que pilotos como Palmer no tenían sitio en la F1, si pensábamos que su compañero Lance Stroll llegó prematuramente a la disciplina (aunque esté mejorando a gran velocidad), si nos cuesta tanto entender qué hace aquí Ericsson como asimilar porqué ya no está Kvyat, debemos aplicar el mismo criterio a la continuidad de Massa.

    La fruta verde puede madurar; pero cuando ya acumula muchas horas de sol, o de nevera, difícilmente volverá a su punto óptimo.

    Article publicat al diari Sport (28 d'octubre de 2017) Versió en pdf

    UN EMPATE CON DESIGUAL RESULTADO

    Desde que el GP de México volviera en 2015, la carrera del Hermanos Rodríguez ha sido de las que ha vivido un ambiente más espectacular en las últimas temporadas.

    El domingo el autódromo puede explotar. No me gustaría estar en la piel de Esteban Ocón, sobretodo después de las guerras que el francés ha mantenido con Checo Pérez. Estoy convencido que el recibimiento que la afición casera le dispensará será, cuanto menos, “ruidoso”.

    Pero no será la defensa del ídolo local lo que va a provocar más algarabía, sobretodo en el Foro Sol, la zona más bulliciosa del circuito. La más que factible posibilidad que Hamilton se proclame allí campeón mundial por cuarta vez es lo que promete más bulla.

    En 2015, el inglés llegaba a esta pista después de firmar su tercer título una semana antes, en Austin. La victoria de Nico Rosberg contribuía al segundo título de marcas para los de Brackley. El año pasado, Hamilton ganaba en México, pero la proclamación del título de pilotos debía esperar a la siguiente cita, en Abu Dhabi, para consagrar a Rosberg como flamante vencedor del curso 2016… horas antes de hacer pública su retirada.



    Esteban Ocón

    Pero esta vez no. México vivirá la lucha por el título a tope, sin dilaciones ni prórrogas.

    Estamos convencidos que Hamilton, proclive al espectáculo, lo dará todo este fin de semana. Su generosidad con los aficionados los enloquecerá. O en la carrera, o –sobretodo– después con su celebración. O en los dos momentos.

    Sumará cuatro títulos, los mismos que Vettel, su principal rival este año. Las trayectorias de ambos se han cruzado esta temporada. El de Ferrari, de más a menos, por culpa del coche. El de Mercedes, de menos a más, gracias al coche.

    Al margen de este empate a diplomas, el palmarés de Lewis es más abultado en varios capítulos. Pero lo que cuenta son los títulos. Ambos tendrán los mismos, sí; en el caso de Hamilton con dos equipos distintos. Y esto marca cierta diferencia y valor de cotización.

    Aunque, todo hay que decirlo, los tres restantes con un coche hegemónico, como pasara con los cuatro de Vettel al volante del Red Bull.

    Article publicat al diari Sport (21 d'octubre de 2017) Versió en pdf

    DE DUCATI A FERRARI HAY ALGO MÁS QUE 42 KILÓMETROS

    Como las natillas, que a mi me daban dos (y así estoy), este finde: doble ración de motor. Con Ducati y Ferrari. La una tiene a uno de sus pilotos con posibilidades de ganar el mundial de MotoGP. La otra tiene a uno de sus pilotos muy cerca de dejar escapar el (quinto) campeonato de F1, que ha tenido enormemente a su alcance.

    Ducati no partía como favorita. Nunca lo hace. Y sin embargo, gracias a la confianza que ha ido ganando Andrea Dovizioso a lo largo de la temporada y, sobretodo, a la rápida adaptación de su moto al caprichoso y complicado comportamiento de los neumáticos, ahí está. Con cinco victorias y a solo 11 puntos del líder, cuando únicamente faltan tres carreras para el final del certamen.

    Ferrari sorprendió a todos en la pre-temporada, y las ilusiones que desató entre sus seguidores se confirmaron con los resultados de Sebastian Vettel en las primeras carreras. Con cuatro victorias, llegó a comandar con un margen considerable sobre el actual líder, Lewis Hamilton, antes que la falta de fiabilidad del coche apareciera en las pruebas asiáticas.

    Dovizioso aprovecha todo lo que le brinda su GP17. Vettel lucha para compensar lo que le impide su SF70H.

    Italia, pasión, rojo, patrocinadores, presupuesto y urgencias históricas. Son los denominadores comunes de ambos equipos con tantas necesidades análogas.



    Vettel en su SF70H

    Modestia y prepotencia. Orientación y zozobras. Tranquilidad y nerviosismo. Estabilidad y cambios Son algunas de las diferencias.

    De menos a más. De más a menos. En Ducati llevan muy bien el necesario tiempo de adaptación de Jorge Lorenzo a una moto tan esquizofrénica como la suya. En Ferrari la paranoia vuelve a apoderarse de ellos cuando, después de hacer un coche muy rápido, ahora –cuando debe dar el do de pecho– falla y se rompe.

    Los pilotos de ambos equipos son muy buenos, y un ejemplo de profesionalidad. Vettel habla maravillas de Raikkonen, y Lorenzo aplaude la campaña de Dovi.

    Los gestores del equipo de motos están renovados de por vida. Los de la de coches parecen próximos a ser sustituidos por enésima vez. Entonces, ¿qué falla aquí?

    Article publicat al diari Sport (7 d'octubre de 2017) Versió en pdf

    FICHEN AL QUE HACE LAS FLECHAS, NO AL INDIO

    Dicen que la mentira tiene las piernas muy cortas. Y la memoria.

    Anda el paddock revolucionado ante la posibilidad que Renault pueda fichar al que fuera jefe técnico de la FIA hasta hace poco.

    No tengo el placer de conocer a Marcin Budkowski, pero está claro que los secretos que probablemente conozca este señor de cada coche son, cuanto menos, golosos.

    Temen los equipos que sus “soluciones mágicas” queden al descubierto, y aplicables al coche de los de Enstone, de materializarse su contratación una vez transcurrido el periodo de carencia del contrato que le vinculaba con la Federación.

    Curiosa circunstancia esta, ahora que Ross Brawn es el máximo responsable de Liberty Media en lo concerniente a lo técnico. Y ya recordarán ustedes el coche invencible que hizo el británico en Brawn GP en 2009; un monoplaza que impuso su hegemonía gracias a la habilidad para colarse por todos y cada uno de los resquicios que dejaba al aire el reglamento técnico de aquella temporada… que previamente había sido redactado por el propio Ross.



    Marcin Budkowski

    Ignoro el potencial de Budkowski, francamente. Pero, sin querer menospreciarle, ni mucho menos: los fenómenos como Brawn no abundan. Y tampoco se si Renault estará dispuesta a invertir todos los medios que en su momento aportó Mercedes para dotar a aquel coche de un motor soberbio, difusores dobles al margen.

    No sabemos cómo acabará esta historia, pero no me dirán que no resulta chocante que haya explotado precisamente en Japón, el país que empezó copiando las tecnologías ajenas (en muchos ámbitos industriales) para desarrollar luego la propia. Y triunfar… casi en todo, aunque últimamente la F1 no sea precisamente el mejor ejemplo del éxito nipón.

    El pánico que ha desatado Budkowski descubre la vulnerabilidad de la parte más “industrial” de la F1, justamente la que ha cobrado más importancia en los últimos tiempos, por encima de la humana, representada por los pilotos.

    Si alguien dudaba de que este es un campeonato de ingenieros, aquí tiene una nueva muestra.

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