Nadie espera un masaje en Tailandia

06-10-2018

Desde el Gran Premio de Turquía de 2005 que el mundial de motociclismo no pisaba un país nuevo. Tailandia será el trigésimo que acoja una carrera de este certamen fundado en 1949.

Por lo que cuentan quienes estuvieron antes allí con ocasión de las carreras de Superbikes que se han celebrado en ese escenario, el circuito de Buriram está en medio de la nada, en un lugar desangelado y con pocas plazas hoteleras a su alrededor. Una situación que recuerda un poco la que vivimos, por ejemplo, cuando el campeonato llegó a circuitos nuevos en Sudáfrica o Argentina, más allá de Kyalami o Buenos Aires, puesto que tanto Welkom como Termas de Río Hondo nos parecieron lugares un tanto extraños la primera vez.

La pista de Chang supone un viaje a lo desconocido. Sólo las conclusiones sacadas en los test de pre-temporada sirven como referencia para un evento que ofrece las mismas oportunidades a todos.

Para Rossi este será el trigésimo séptimo circuito en el que participe en un Gran Premio. A Vale, los “estrenos” siempre se le dieron bien. Aun siendo tercero del campeonato, sabe que tiene poco que perder este fin de semana, incluso contando con las limitaciones de su moto. Y sabe que puede ser su última oportunidad de este año.

Tailandia es un mercado especialmente interesante para todos los fabricantes. Allí la moto se vive con pasión (la asistencia de espectadores será el mejor termómetro para valorar el acierto de programar esta carrera), las ventas de vehículos de dos ruedas son espectaculares, y el potencial económico que puede suponer el merchandising asociado a las grandes figuras es prometedor. Y en este último aspecto, el italiano sigue siendo el rey. Una remontada como la de Motorland, por no hablar de un podio o una victoria, dispararía la facturación por este concepto.

Para Rossi, la aportación técnica de Michele Gadda, el ingeniero electrónico incorporado este año a las filas de Yamaha procedente del equipo oficial de Superbikes, puede ser de gran validez por su experiencia previa en este trazado.

Veremos cómo se traduce en la pista la tensión que se haya podido desencadenar entre Lorenzo y Márquez tras lo sucedido en la primera curva de Alcañiz y, sobretodo, después de la posterior conversación/reconciliación aireada a través de las redes sociales. ¡Mira que si el domingo Rossi o Dovizioso acaban siendo los grandes beneficiados sin comerlo ni beberlo!