El día de la bestia

26-05-2017

Mónaco e Indianápolis. Será un domingo apoteósico. En el supuesto que, además, en su agenda usted haya apuntado consagrar la velada del sábado a la final de Copa, ya ni les cuento.

Si han decidido atrincherarse en el sofá, apoltronarse delante de la tele, y defender la posición con el mando a distancia en ristre, pueden suceder dos cosas. Que por fin sean proclamados campeones del mundo de sillón-ball, y que su merecida fama de asocial, en días como estos, dispare su cotización.

Ya pueden ir imaginando formas (más allá, sí, de esa en la que están pensando) de limpiar las tarjetas amarillas que les mostrará su pareja, justificadamente por cierto, a causa de su apalanque.

Pero la ocasión merece entrar en la brega y asumir que la contienda no será plácida.

Será interesante ver cuál de las dos competiciones se adjudica el pulso por la audiencia, al menos en España.

Nunca antes se había hablado tanto aquí de las 500 Millas gracias a la expectación que ha despertado la participación de Alonso. Nunca antes en América se había hablado tanto de F1, por el mismo motivo.

El GP, la joya de la corona del calendario -como dicen algunos-, pasará una auténtica prueba de fuego. Será como un ensayo del nivel de aceptación que pueda despertar la F1 el día en que ya no esté el hombre que incuestionablemente disparó los índices de popularidad de esta disciplina en España.

Sin el bi-campeón mundial en liza, y con la dura competencia que supone un horario más propicio a la zambullida playera que a la prosodia del carrusel al que últimamente nos tienen acostumbrados las calles del principado, la cita monegasca lo tiene crudo.

La carrera americana, pese a su larga duración, en prime time y por la novedad, parte con ventaja. Si, encima, va y gana Fernando -que no lo descarten-, la herida tardará en cicatrizar.

Y si se quedan con más ganas: este domingo se disputa la Coca-Cola 600 en el Charlotte Motor Speedway, una de las mejores pruebas de la NASCAR. Pero, si la ven, su relación de pareja ya estará definitivamente sentenciada.