El capitán no debería ser el último en abandonar Yamaha

25-08-2018

Que Márquez está que se sale, y que Yamaha atraviesa una de las peores rachas desde que compite en MotoGP son realidades conocidas.

Marc aumentó en Austria su ventaja al frente del campeonato por quinta carrera consecutiva. Ya tiene 59 puntos sobre Rossi –que tiene a Lorenzo encima–, y ha ganado cinco de las once carreras disputadas, en las que ha hecho podio en nueve y dos ceros en las restantes.

En las cinco últimas ha sumado 106 puntos, ha ganado dos y ha hecho pole en todas. Sólo los números de Jorge se le acercan. Es una locomotora sin frenos camino de un nuevo título.

Su situación contrasta con la de Yamaha, que si no gana este domingo ya llevará veintidós carreras desde su última victoria (GP de Holanda 2017), e igualarían la sequía que tuvieron entre 1997 y 1998.

Desde Valencia 2007, sus pilotos no habían tenido un fin de semana tan desastroso como el del Red Bull Ring.

Yamaha entró en crisis con la decisión de unificar la centralita electrónica de todas las motos de la parrilla. Pero no sólo es eso. Según Rossi las disculpas que pidió Kouji Tsuya no bastan. Hay que mejorar la aceleración, la entrega de potencia y el motor en general. Veremos si la incorporación de Michele Gadda desde SBK sirve para algo, y qué mejoras llegan tras los últimos test.

Mientras, esto parece un desgobierno impropio de una de las mejores marcas de motos del mundo. Dicen que Viñales ha vuelto a hablar con Suzuki y que quiere cambiar de mánager. También se comenta que Rossi podría reconsiderar sus planes. El de Roses se ha cargado a Ramón Forcada como jefe de mecánicos y, afortunadamente, no ha podido con Xavi Ullate.

Desde 2016 Yamaha sólo ha ganado seis carreras. No es de extrañar que Movistar les deje.

Si son tantos los frentes abiertos, si el equipo parece un campo de batalla donde explota una mina cada vez que alguien mueve un pie… ¿no estará fallando tal vez su director de orquesta, el mismo “listo” que mostró la puerta de salida del box a Lorenzo?

El talento de Rossi y Viñales no admite debate. La calidad y experiencia de Yamaha es indiscutible. Su palmarés, admirable.

¿Qué pasa entonces? Ya que corren en Silverstone, Linn Jarvis haría bien en aprovechar que está en casa para ir despidiéndose de los suyos y no seguir hundiendo más la nave.